lunes, 17 de octubre de 2011

A partir de la batalla de Lircay, en el gobierno chileno coexistirán durante tres décadas diversas facciones, de inspiración muy diversa, como auténticos pelucones (aristócratas y conservadores), O´higginistas, Carrerinos, liberales moderados, etc. Los unía una especie de fastidio frente al desorden y el deseo de dar al país una organización sólida, un gobierno estable y un progreso cultural y económico que se venían buscando desde la época de la Independencia. No obstante las diferencias ideológicas entre ellos, se unían en torno a los propósitos y a grandes figuras, como la de don Diego Portales. Los principales lineamientos de su pensamiento fueron:

-El concepto del orden: Portales era un convencido que el fundamento de la organización republicana era el orden, aún restringiendo la libertad. Él creía que ésta, sin el saludable contrapeso del orden, se convertía en anarquía. Su idea respecto del orden se ampliaba al ámbito social. Para Portales, la clase dirigente, poseedora de la riqueza, la influencia y la cultura, estaba naturalmente llamada a gobernar el país, dado el escaso desarrollo que alcanzaban entonces los sectores medios.

El principio de autoridad: Consideraba necesaria una autoridad fuerte con las más amplias atribuciones constitucionales. Esto porque se restauraba la majestad de la autoridad ejecutiva, pero bajo formas republicanas; y porque la situación del país exigía una autoridad fuerte, capaz de imponer la ley que es el escudo protector de los derechos del ciudadano común. Pero Portales pensaba que esta fuerte autoridad debía ser provisoria, hasta que la cultura cívica y la estabilidad del país permitieran el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos.

La necesidad de la existencia de una oposición: Portales creía en la necesidad de la existencia de una oposición, que obligase al gobierno a actuar en el sentido del bien público.

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